Tuve la oportunidad de recorrer hace una semana, una parte de la Sierra del Mármol, continuación de la Sierra de Jimulco. Empieza en la montaña que está hacia el sur del Pueblo Mágico de Viesca, en donde se encuentra el Madero y termina en el punto de colindancia de tres estados: Coahuila, Durango y Zacatecas. En esta intersección, la sierra termina en un frontón y a escasos metros está el Ojo de Agua del Bajío. Dicha sierra abarca varios ejidos del municipio de Viesca: El Bajío de Ahuichila, la Nueva Fe, Nuevo Margaritas, Tomás Garrido Canabal, Rancho Grande, Graciano Sánchez, Nuevo Cuauhtémoc y Viesca así como el ejido Héroes de la Revolución del municipio de Parras de la Fuente. Al lado norte de la sierra se encuentra el lecho seco del embalse, donde desembocaba el Aguanaval, y que ahora clama el agua que no le llega.

Es una sierra que en su fauna cuenta con leoncillos americanos, venados, jabalíes, gatos monteses, liebres, conejos, coyotes, zorras, aguilillas, gavilanes, cuervos, halcones, lechuzas, codornices y cotuchas. Entre los pájaros se observan cardenales, chenchos, carpinteros, gorriones, chivos, calandrias y colibríes.

Los campesinos tienen vacas, caballos, yeguas, machos, mulas y burros que andan sueltos en el monte. Se alimentan del ramaje de la vegetación xerófita, de la flor de palma, de las cabezas de la lechuguilla y de los magueyes.  Es una zona de muy baja precipitación, 230 mm en promedio.

A pesar del clamor por la falta de agua, uno puede observar flora arbustiva y arbórea aprovechables. La producción agrícola, forestal y ganadera en esta región no está regida primordialmente por la naturaleza del suelo, sino escencialmente por la carencia de lluvia. Entre las especies exiten agaves, yucas, candelilla, (Euphorbia antisyphilitica) y guayule (Parthenium argentatum). También hay nopal forrajero que se ha convertido en suplemento alimenticio del ganado y que posee admirables flores. En los valles se dispone de especies de gramíneas forrajeras, entre ellas: zacate “navaja negra” (Bouteloua eriopoda), “zacate navajita” (Bouteloua gracilis)”, zacate temprano” (Cetarina machrostachya). También hay mezquites (Prosopis). Por otra parte está la excelente calidad forrajera de los llamados “guajillos”, las especies botánicas Acacia berlandieri; son plantas rústicas, de rápido crecimiento, al igual que el mezquite, son magníficas melíferas. En temporadas de floración puedes observar cientos de abejas trabajando en la recolección de la miel.

Me ha tocado ver panales llenos de miel en los huecos de las palmas y las piedras. En estas áreas también conviven plantas de sotol, cuyos rizomas llegan a pesar hasta 100 kilos y ya deshidratados contienen 31.54% de azucares y 8.06% de proteínas. En estos desiertos norteños se cuenta con tres especies del género Atriplex, conocidos vulgarmente por “Costillas de Vaca”, “Engorda Cabras” o “Chamizos”, las tres son valiosas forrajeras y pueden vivir en terrenos salobres o alcalinos. En las faldas de las sierras, cañones y arroyos, existe abundante Orégano, especies Palmerin y Graveolens, del género botánico Lippia. Y se pueden observar las plantas conocidas como “Unicornio” o “Toritos”, que técnicamente es una especie del género Martynia, con fruto de aspecto extraño, consistente en dos largas cápsulas, colocadas en el tallo opuestamente a manera de cuernos. Las semillas, son muy abundantes y contienen, según análisis del clásico investigador de aceites vegetales, Jamieson, almidón y proteínas.

Otras plantas semidesérticas en esas serranías que no sobrepasan los 2500 m de altitud, son: el ‘‘Chaparro Prieto’’ (Acacia rigidula), la ‘‘Tenaza’’ (Havardia pallens), el ‘‘Huajillo’’ (Acacia berlandieri), la ‘‘Vara Dulce’’ (Eysenhardtia texana), el ‘‘Huizache’’ (Acacia farnesiana), la ‘‘Uña de Gato’’ (Acacia greggii), el ‘‘Palo Verde’’ (Cercidium macrum), la ‘‘Retama’’ (Parkinsonia aculeata), el ‘‘Ébano’’ (Ebenopsis ebano), el ‘‘Gatuño’’ (Mimosa aculeaticarpa) y el ‘‘mezquite’’ (Prosopis glandulosa), los alarones que son Bauhinias. Las calabacillas, Cucurbita foetidisima, medran en las llanuras de la Comarca Lagunera, pueden emplearse como jabón, para lavar ropa, pues contienen glucósidos detergentes, pero además, sus semillas pueden aprovecharse para elaborar un buen aceite comestible.

Recorrer estas sierras te mantiene en estado de asombro permanente.

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