La sentencia sobre el “Amparo en revisión 237/2014”, cuyo ministro ponente fue Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, el 4 de noviembre de 2015, por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, abre un debate en diferentes frentes sobre dicho tema. Para unos, es el inicio de la legalización del consumo de marihuana, para otros, la sentencia no abre dicha posibilidad. La Suprema Corte manda el balón a las canchas de los poderes ejecutivo y legislativo para su debate correspondiente. Los ministros en estricto rigor jurídico solo resolvieron un amparo. Que fue presentado por los quejosos: Josefina Ricaño Bandala, Juan Francisco Torres Landa, José Pablo Girault y Armando Santacruz —miembros de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART).

 

La sentencia no supone en ningún caso autorización para que los quejosos realicen actos de comercio, suministro o cualquier otro que se refiera a la enajenación y/o distribución de las substancias antes aludidas. En consecuencia, tampoco otras personas están autorizadas para ello. Algunos comentaristas analizan en relación con esta sentencia la prohibición de la venta de alcohol en Estados Unidos de América. Esta prohibición permitió —aparejado a niveles inimaginables y escandalosos de corrupción— el magnífico negocio del comercio ilegal del alcohol. La figura de este negocio ilegal fue Al Capone.

 

Muchos tuvimos oportunidad de ver diferentes películas y series de televisión sobre este tema. Y otros tantos escribieron sobre tal acontecimiento en Estados Unidos. Hans Magnus Enzensberger, un ensayista alemán escribió en La balada de Al Capone. Mafia y capitalismo, su visión sobre el fervor que alentó la prohibición: [Con ella] “… nacerá una nueva nación. … Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Se acabó el imperio de las lágrimas… Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correccionales quedarán vacíos; los transformaremos en fábricas y graneros”. ¿Y qué sucedió? En el mismo texto agrega: “El alcohol se convirtió en la obsesión norteamericana. […] El primer decenio de la prohibición arrojó el siguiente balance: medio millón de detenciones; penas de prisión por un total de treinta y tres mil años; dos mil muertos en la guerra del aguardiente de los gangters; y treinta y cinco mil víctimas de intoxicación por alcohol”. Al paso de los años, quitaron la prohibición pero la mafia mudó de giro y se diversificó. Moraleja: hace casi un siglo la prohibición del alcohol en Estado Unidos no terminó con el consumo de alcohol, pero la vuelta a la legalización tampoco ¿qué hacer? Esperemos que el debate nos de las salidas a la problemática que acarrea el consumo de la marihuana. El problema es muy complejo.

 

La encuesta reciente de la empresa Parametría nos muestra que el 77% rechaza la legalización de la marihuana; mientras que solo el 20% se manifiesta a favor. En una nota del Excélsior Ulises Beltrán y Alejandro Cruz, señalan que un 60% desaprueba el amparo de la SCJN para el uso recreativo de la marihuana.

 

La última Encuesta Nacional de Adicciones señala que hay alrededor de 5.7 millones de mexicanos consumidores de marihuana, mientras que Estados Unidos cuenta con 18 millones de consumidores, según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud del Departamento de Salud de Estados Unidos. Estos datos parecen mostrar que, al margen de lo que suceda en nuestro país, la principal fuente de ingresos para el narco proviene principalmente del consumo estadounidense donde se mantiene la prohibición de la marihuana en la mayor parte de su territorio.

 

El debate actual sobre esta problemática que los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación pusieron sobre la mesa plantea un reto que no está solo en diseñar un modelo regulatorio en México sino darle viabilidad a la luz de los mecanismos y capacidad institucional con los que cuenta el Estado mexicano, para regular un mercado hasta ahora ilegal, este reto del Estado mexicano se suma a encontrar los marcos jurídicos más pertinentes para regular la venta de tabaco, alcohol y armas conforme a la ley. El debate está abierto. La SCJN hizo su tarea: defendió los derechos humanos conforme a lo que le determinan los principios del derecho. Ahora el Ejecutivo, el Congreso y la sociedad tienen la palabra.

 

Salvador Hernández Vélez

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